martes, 6 de julio de 2010

L.A., CA (I: Patria et Deo)

The fourth of July (Independence Day in the US) my host family took me to church. It was the first religious office, except funerals, baptisms and weddings that I had ever attended, and the truth is that it is a, let’s say... "interesting" experience.
First we sang songs, both religious and Christian rock (yes, that exists, so the next time you feel ashamed about one of our artists, remember that at least they don't talk to you about Jesus), and then they showed us a video that looked as if it had been just taken from YouTube about a guy dressed like an American-football player who literally threw down any non-evangelizing Christian (That is, anyone who didn’t go knocking doors to share the good news of our lord Jesus life), a video that drew a lot of laughter among the churchgoers. I laughed (You know, its sad but true: Videos of people getting “escogorciated” (untranslatable, generic word for getting hit or having an accident in a funny way) are very funny), but deep down I wanted to run. Really fast.
At night they took me to a concert where I heard military music (which was liked by the little fascist inside me), followed by music from a pseudo-hippie called John Denver (Which I liked), and then military music again to end with fireworks to the tune of “Stars and stripes”, by Sousa. And the most impressive thing was that everybody stood up when the soldiers appeared, and when the symphony performed the hymns of each branch of the army, those who had been part of them stood up to receive the applause of the thousands of people present there (and that’s how I learned that the man seated in front of me with the “Vietnam veteran” hat was an ex-marine).
And the conclusion that I drew from all of this is that religion and nationalism are deeply inlaid in American society, and they are in a different way from any other country in the world. People doesn’t go to church to hear old clerics or imams read a book, but to sing, watch videos tell their problems and hear a twenty-ish year old explain passages from the bible with modern metaphors, and the national day there are no military parades with tanks in Tiananmen or missile-launchers in the red square, but families who go out to picnic to watch fireworks whilst they worship all the soldiers they can find, who can, of course, be men, women, Caucasians, Hispanics, blacks, Orientals, tall, short, heterosexual, homosexual (though this last one is not mentioned), and are to be found everywhere.
Of course, the effects of this idiosyncrasy are the same as in the rest of the world (Xenophobia, ignorance, bellicism, sexism and other “isms” that contribute to the maintenance of the statu quo), but I can bet anything on that American’s blood cells are red, white and blue.

"Funny" story: My host mother's SUV stood five seconds over my left foot because my host mother stopped the car on it to ask me if I was OK (My answer? Go back, Go back! GO BAAACK!!!)

WARNING: Translator traitor.



El cuatro de julio (día de la independencia en los EEUU) mi familia de acogida me llevo a misa. Fue el primer oficio religioso exceptuando funerales, bautizos o bodas al que he asistido en mi vida, y lo cierto es que es una experiencia digamos... "interesante".
Primero cantamos canciones, tanto religiosas como rock religioso (sí, eso existe, así que la próxima vez que le de vergüenza uno de nuestros artistas, recuerde que al menos este no le habla de Jesus), y luego nos pusieron un video que parecía sacado directamente de Youtube sobre un hombre vestido de jugador de futbol americano que literalmente derribaba a todo aquel cristiano no evangelizante (esto es, cualquiera que no fuese casa por casa compartiendo la buena nueva de la vida de nuestro señor Jesús Cristo), video que causo mucha hilaridad entre los asistentes al oficio. Yo me reí (Ya saben, es triste pero cierto: los videos de gente escogorciandose (que gran palabro ¿eh?, me pregunto cómo lo traduciré al inglés) son muy graciosos), pero en el fondo quería correr. Muy rápido.
Y a la noche me llevaron a cenar a un concierto donde escuche música militar (que le gusto al pequeño fascista que llevo dentro), a continuación música de un pseudo-hippie llamado John Denver (Que me gusto a mi), y luego música militar otra vez para acabar con fuegos artificiales al son de "Barras y estrellas", de Sousa. Y lo más impresionante de todo fue que todo el mundo se levanto cuando entraron los soldados, y cuando la sinfonía interpretaba los himnos de cada rama del ejercito, aquellos que habían pertenecido a esta se levantaban para recibir el aplauso de las miles de personas allí presentes (así es como aprendí que el hombre sentado delante de mí con la gorra que decía "Vietnam veteran" era un ex-marine).
Y la conclusión que saque de todo esto es que la religión y el nacionalismo están profundamente enquistados en la sociedad estadounidense, y además lo están de una manera diferente al resto del mundo. La gente no va a la iglesia a oír a viejos curas o imanes leer un libro, sino a cantar, ver videos, contar sus problemas y oír a un veinteañero explicar pasajes de la biblia con metáforas modernas, y el día de la patria no hay desfiles militares con tanques en Tiananmen o lanzamisiles en la plaza roja, sino que las familias salen de picnic a presenciar fuegos artificiales mientras adoran todo lo posible a los soldados que puedan encontrar, los cuales, por supuesto, pueden ser hombres, mujeres, caucásicos, hispanos, negros, orientales, altos, bajos, heterosexuales y homosexuales (aunque esto último no lo digan), y están por todas partes.
Por supuesto, los efectos de esta idiosincrasia son los mismos que en el resto del mundo (Xenofobia, ignorancia, belicismo, sexismo y otros "ismos" que contribuyen al mantenimiento de un statu quo injusto), pero me puedo apostar lo que quiera a que la sangre de los estadounidenses contiene glóbulos rojos, blancos y azules.

P.D. Anécdota "graciosa": El todoterreno de mi madre de acogida me piso el pie (llevaba sandalias) durante unos cinco segundos porque ella paro el coche sobre mi pie para preguntarme si estaba bien (¿Mi respuesta? Go back, ¡Go back!, ¡¡¡GO BAAACK!!!).

PELIGRO: Traductor traidor.



Vale!

1 comentario:

  1. Lo siento, pero tengo mucho que decir...

    Y luego los catalanes son los raros al manifestarse por la independencia y luego petar las audiencias de televisión para ver la final del Mundial. Doy por supuesto que sólo habrás oído cuatro palabras contadas sobre el segundo hecho, ha ganado España.

    Por otra parte, igual sea porque estoy condicionado por mi "americanofília", pero creo que esta gente se lo montan bien. ¿Quién se lo pasa bien yendo los domingos por la mañana (!) a oír a un tipo que les diga que van a ir al infierno? Mucho mejor ir a cantar y oír música, yo creo que si fuera protestante o episcopaliano o evangelista sí que iría a misa, al menos te lo pasas bien y ves a los colegas.

    Tu post me ha recordado mucho a la serie "Friday Night Lights", no sé si habrás oído hablar de ella. Es un retrato totalmente costumbrista y te permite meterte muy dentro del pueblucho donde se desenvuelve la acción, el fútbol americano es una simple excusa para desarrollar la serie. Podría hablar de cricket cabeza abajo y el 90% de la serie sería igual.

    Qué más... Me gusta caminar y caminar para conocer las ciudades que desconozco, pero eso en Los Angeles es bastante imposible. ¿Cuál sería la mejor forma para verla bien vista?

    Y por último, espero que tu pie esté bien...

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