viernes, 11 de febrero de 2011

Novum Eboracum

[Due to exams I have no time for this blog, so I'm just copy-pasting this with a few edits from an essay I did for school]


New York is the best city in the world. I sincerely believe that. If I lived there, not only would I haveenjoy a wonderful mass transit system and an enormous veggie dietary offer that would allow me to live more sustainably, along with an incredibly rich cultural offer and job opportunities for virtually every career I can imagine, but I would also live in a city which is wonderful for many non-practical reasons. Let me explain:

First, the landscape:

New York Harbor, by itself, is a natural wonder to behold.

Second, The layout:

Manhattan is the best hippodamian plan ever!

And third and last, but not least, the symbolism: New York City is a metaphor of the modern world, as it was built on stealing from and slaughtering the natives, exploiting the masses on an industrial scale and polluting without control. But also on liberty, tolerance, science and technology. On material and social progress and on hope for a better future.
Being the holy city of the world's most important religion, global capitalism, and with its many museums, intellectuals and universities both in the city itself and in the surrounding Northeast, as well as with its permanent ubiquity in movies and TV series, New York's economical, scientific and cultural influence far surpasses any other city in the USA or the rest of the world.
New York also represents better than anything the power (and arrogance) of humanity, being built on thousands of chopped down, leveled, dried, paved and drilled square kilometers which sneeringly look down on Central Park and the Hudson and East rivers, seemingly unaware that nature may reclaim its sovereignty over them unless it is treated with more respect, and where the city's steel and concrete colossi almost reach the fabric of heaven, only to be brought down by the barbarians of the XXI century and be reborn like a phoenix in the form of projected glass towers of Babel.

Truly the greatest city in the world.

WARNING:Translator traitor.





[Debido a los exámenes no tengo tiempo para este blog, así que esto lo estoy copiar-pegando con unas pequeñas modificaciones de un trabajo que hice para la escuela]


Nueva York es la mejor ciudad del mundo. Creo sinceramente en ello. Si yo viviera allí, no sólo disfrutaría de un sistema de transporte público maravilloso y de una enorme oferta de dieta vegetariana que me permitiría vivir de manera más sostenible, junto con una increíblemente rica oferta cultural y oportunidades de empleo para casi todas las carreras que puedo imaginar, pero también viviría en una ciudad que es maravillosa por muchas razones no-prácticas. Me explico:

En primer lugar, el paisaje:

El Puerto de Nueva York, por sí mismo, es una impresionante maravilla de la naturaleza.

En segundo lugar, el diseño:

¡Manhattan es el mejor plan hipodámico que se haya hecho jamás!

Y en tercer y último lugar, pero no por ello menos importante, el simbolismo: Nueva York es una metáfora del mundo moderno, ya que fue construida sobre la base del robo y la matanza de los indígenas, la explotación de las masas a escala industrial y la contaminación sin control. Pero también sobre la libertad, la tolerancia, la ciencia y la tecnología. Sobre el progreso material y social y sobre la esperanza de un futuro mejor.
Siendo la ciudad santa de la religión más importante del mundo, el capitalismo global, y con sus numerosos museos, intelectuales y universidades tanto en la propia ciudad como en el noreste que la rodea, así como con su omnipresencia permanente en películas y series de televisión, la influencia económica, científica y cultural de Nueva York supera con creces a cualquier otra ciudad en los EE.UU. o el resto del mundo.
Nueva York también representa mejor que nada el poder (y la arrogancia) de la humanidad, estando construida sobre miles de kilómetros cuadrados talados, nivelados, desecados, pavimentados y perforados que miran desdeñosamente hacia abajo al Central Park y los ríos Hudson y East River, aparentemente sin saber que la naturaleza puede reclamar su soberanía sobre ellos a menos que sea tratada con más respeto, y donde los colosos de acero y cemento casi alcanzan el tejido del cielo, sólo para ser derribado por los bárbaros del siglo XXI y renacer como el ave fénix en forma de proyectadas torres de Babel de cristal.

En verdad la ciudad más grandiosa del mundo.

PELIGRO:Traductor traidor.


Vale!

2 comentarios:

  1. Subrayo este post palabra por palabra. Alguien tenía que decirlo...

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  2. Sabía que dirías algo así. En todo caso ¡Nueva York es la hostia! Jamás me cansare de repetirlo.

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