lunes, 22 de agosto de 2011

Alonso Quijan@, Grande (de España).

Después de mucho procrastinar he acometido mi gran proyecto de este verano, leerme la obra más famosa de la literatura española, y he de decir que me ha sorprendido gratamente. La mayoría de gente que conozco comparte el consenso general de que "El Quijote es un tostón", pero yo me estoy entreteniendo mucho leyéndolo (voy por el capitulo XXVIII de la primera parte).
Es cierto que uno no se lee la novela de Cervantes tan rápido o con tan poca necesidad de concentración como cualquier best-seller moderno, pero teniendo en cuenta lo antiguo de la novela (más de 400 años) y lo que cambian los idiomas es sorprendentemente fácil de leer. El libro muestra una gran variedad de historias dentro de la historia mayor que todos conocemos, que un hidalgo pobre lee tantos libros de caballerías que enloquece, se cree caballero y viaja en busca de aventuras, y las historias y la obra en general me están pareciendo graciosísimas.
Entre mis momentos preferidos están: Don Quijote rescatando a un muchacho cuyo patrón le está pegando por haber (presuntamente) robado, cosa que el muchacho justifica en que su patrón no le paga y por lo que Don Quijote amenaza con partirle la cabeza al patrón si no le paga al muchacho, para que al final el supuesto final feliz acabe con el patrón desollando al muchacho en cuanto Don Quijote se va (Y luego nos horrorizamos con la CNT y los Capitalistas de los años 20); El follón (por cierto, en aquella época follón era un insulto: pej. "Eres un follón") que arma Don Quijote en la segunda venta que visita, superior al de cualquier comedia romántica actual; Don Quijote bajándole los humos a un bilbaíno en duelo singular (el texto dice vizcaíno, lo que en aquella época podía equivaler a vasco, pero cada uno lo interpreta como quiere); Sancho Panza literalmente cagándose encima porque no se atreve a soltar el muslo de su amo por miedo a unos ruidos procedentes de lo que mas tarde se descubre que son unos batanes; momentos políticamente incorrectos donde se llama vagos y ladrones a los andaluces y los moros, se dice que las mujeres son unas manipuladoras volubles y los pobres no pueden ser buena gente; El propio cervantes haciendo "product placement" de otro libro suyo cuando los amigos de El Quijote queman sus libros de caballerías (Miguel de Cervantes: escritor de talla universal, soldado, manco, preso y visionario del marketing); y un hilarante prologo donde se hace una crítica de la crítica literaria de la época.
En suma, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha no se merece la fama de tostón que tiene, y se lo recomiendo a todo el mundo. Si sigo leyéndome un capitulo cada día conseguiré acabármelo antes de que empiecen los exámenes de la universidad, así que, si me disculpan, un loco de Sierra Morena acaba de acabar de contar su historia de amor y ahora tengo que leer sobre un cura y un barbero travesti que le van a gastar una broma a cierto hidalgo.

Por cierto, he escrito "Alonso Quijan@" porque el nombre original de Don Quijote es Alonso Quijada o Quesada, pero seguramente Quijana, aunque según internet y mi libro de lengua es Quijano (al parecer cambia al final de la novela, así que igual me he tragado un spoiler o algo).

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