viernes, 14 de octubre de 2011

Lens culinaris

For reasons irrelevant to the topic in question (but which is screwing me real good anyway), I’m thinking more than what is usual, and not precisely about the biochemistry exam that is approaching like that boulder in Indiana Jones, which means that I’m overthinking some things.
Thus, for example, I can’t get the price of the 570g boiled lentil jar, which costs 60 cents, off my head. I repeat, 60 cents. What would 99% of humanity during 98% of history think of this?
Well, the minimum wage (in Spain) is enough to buy a thousand (1,246.66, to be precise) of those jars (the minimum pension for 1,066.66 and the 420€ of unemployment for 700), so taking into account that each jar has 1500 kilocalories and that a person needs about 2500 (and I think that if we take into account women, children and sedentary people that number is closer to 1500-2000) each day, the result is that a single member of the poorest of our society can obtain enough food for itself, its partner, parents and between 10 and 37 descendants.
I believe, and I think it’s pretty unarguable, that if we communicated the aforementioned result to the 99% of humans who through history (and many still today) had to work from dawn to dusk from their childhood to their death for an uncertain plate of lentils (or similar), and they believed us (Would we believe that in a couple of centuries the poorest humans of our society will earn millions each year? In this economy?), those humans would be willing to kill, die and work restlessly to live half as well as those we consider poor today (what is more, they did it, and this society is the result).

And also, as can be seen in the graphic above, which indicates the quantity of kilocalories produced worldwide PER PERSON during an extraordinary period in which the population tripled, things are getting better and better, and I don’t think they will stop. After all, xx% of the world’s food production is destined to nonhuman animals which the growing vegetarian population does not consume, the third world countries will sooner or later get rid of the IMF and implement the very successful western technique of subsidies through the roof (well, well, market failure, we meet again) and one of these days the ecologists will admit that GMOs are great for humanity and the environment (they can’t ignore the evidence for much longer, they are not a religion… yet), after all of which it seems very reasonable to expect the price of food to fall, doubtfully in nominal terms but probably in real ones and surely as a fraction of income (that’s globally speaking, the rich countries can still get VERY dumb with organic food, that stupid tautology which who knows how many people it has killed, and revert a trend of relative devaluing that has been going on for two centuries).
I know, and I don’t deny, that a person needs much more than food, but that inmense fraction of humanity of which I talked about would be totally incapable of believing how our healthcare (plagues!), education (illiteracy!), culture (censorship!), government (Summary executions and systematic torture!), international politics (wars!), religion (inquisition!) and millions of thongs more (Lighting is a luxury! Shitting without paper! No condoms! Music is a luxury!) are.
I also know, and I neither deny, that many parts of the world are far from achieving what we have, but nothing prevents them from doing it, and the tendency towards convergence is unstoppable.
Not everything rose-colored, but the fact that a kilo of lentils costs a euro is such a great accomplishment from the historic point of view, as trivial as it may seem, that each time that I see the European paralysis and the degradation of its situation and think “And if this totally breaks up? I don’t want to go to war!”, there is always a voice that says “with lentils at a euro the kilo? Nothing is going to happen here”.
And if it happens I’ll be too busy being dead or searching for someone responsible to hang to worry about how everything went so wrong or the biochemistry exam (And yes, I was right, it is drepanocytosis).

P.D. The internet of the dorm doesn’t work (it’s been a week already and I’m getting angry), which means that this entry is courtesy of the UPV’s WiFi, which is so courteous that it’s gifting me South Park chapters (among PDFs from Moodle and digital papers’ news).





Por razones irrelevantes al tema en cuestión (pero que me están jodiendo a base de bien de todas maneras), estoy pensando más de lo habitual últimamente, y no precisamente sobre el examen de bioquímica que se está acercando como el pedrolo ese de Indiana Jones, lo que significa que estoy sobrepensando ciertas cosas.
Así, por ejemplo, no puedo quitarme de la cabeza el precio del bote de lentejas cocidas de 570g, que cuesta 60 céntimos. Repito, 60 céntimos ¿Qué pensaría de esto el 99% de la humanidad durante el 98% de la historia?
Bien, el salario mínimo interprofesional (en España) da para comprarse mil (1.246,66, para ser precisos) botes de esos (la pensión mínima para 1.066,66y los 420€ del desempleo para 700), así que teniendo en cuenta que cada bote tiene 1500 kilocalorías y que una persona necesita unas 2500 (y yo creo que si tomamos en cuenta a mujeres, niños y sedentarios esa cifra está más cerca de 1500-2000) al día, el resultado es que un solo miembro de los más pobres de nuestra sociedad puede obtener comida suficiente para sí mismo, su pareja, sus padres y entre 10 y 37 descendientes.
Yo creo, y me parece bastante indiscutible, que si le comunicásemos el resultado anteriormente mencionado al 99% de los humanos que a través de la historia (y muchos aún hoy) tuvieron que trabajar de sol a sol desde su infancia hasta su muerte por un incierto plato de lentejas (o similar), y nos creyesen (¿nos creeríamos nosotros que en un par de siglos los humanos más pobres de nuestra sociedad ganaran millones al año? ¿Con esta crisis?), esos humanos estarían dispuestos a matar, morir y trabajar sin descanso para vivir la mitad de bien que aquellos a los que hoy consideramos pobres (es más, lo hicieron, y esta sociedad es el resultado).
Y además, como se puede observar en el grafico superior, que indica la cantidad de kilocalorías producidas a nivel mundial POR PERSONA durante un periodo extraordinario en el que la población se triplico, las cosas no dejan de ir a mejor, y no creo que dejen de hacerlo. Después de todo, el xx% de la producción mundial de alimentos está destinada a animales no humanos que la creciente población vegetariana no consume, los países tercermundistas tarde o temprano se libraran del FMI e implementaran la exitosísima técnica occidental de las subvenciones a cascoporro (vaya, vaya, fallo de mercado, nos encontramos de nuevo) y algún día de estos los ecologistas admitirán que los OMGs (transgénicos) son buenísimos para la humanidad y el medio ambiente (no pueden ignorar la evidencia durante mucho más tiempo, no son una religión… aún), tras todo lo cual parece muy razonable esperar que los precios de los alimentos se reduzcan, dudosamente en términos nominales pero probablemente en reales y sin duda como fracción de los ingresos (esto a escala global, los países ricos aún podemos ponernos MUY tontos con los alimentos orgánicos, esa estúpida tautología que a saber cuántas personas acabara matando, y revertir una tendencia de abaratamiento relativo que dura dos siglos).
Sé, y no niego, que una persona necesita mucho más que comida, pero esa inmensa fracción de la humanidad de la que hablaba sería totalmente incapaz de creerse como son nuestra sanidad (¡plagas!), educación (¡analfabetismo!), cultura (¡Censura!), gobierno (¡Ejecuciones sumarísimas y tortura sistemática!), política internacional (¡Guerras!), religión (¡Inquisición!) y millones de cosas más (¡El alumbrado es un lujo! ¡Cagando sin papel! ¡Sin condones! ¡La música es un lujo!).
También sé, y tampoco niego, que muchas partes del mundo están lejos de conseguir lo que tenemos nosotros, pero nada les impide hacerlo, y la tendencia a la convergencia es imparable.
No todo es de color de rosa, pero el hecho de que un kilo de lentejas cueste un euro es un logro tan enorme desde el punto de vista histórico, por trivial que nos parezca, que cada vez que veo la parálisis europea y la degradación de su situación y pienso “¿Y si esto se rompe del todo? ¡Yo no quiero ir a la guerra!”, siempre hay una vocecita que me dice “¿Con las lentejas a un euro el kilo? Aquí no va a pasar nada”.
Y si pasa estaré demasiado ocupado estando muerto o buscando a algún responsable a quien ahorcar como para preocuparme sobre como todo fue tan mal o el examen de bioquímica (Y sí, tenía yo razón, es drepanocitosis).

P.D. El internet de la residencia no funciona (ya va una semana y me estoy cabreando), lo que significa que esta entrada es cortesía del WiFi de la UPV, que es tan cortes que me esta regalando capítulos de South Park (entre archivos PDF del moodle y noticias de los periódicos digitales).

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